El congreso internacional de la patata 2026, celebrado el 23 de enero en el centro cívico de El Carpio (Valladolid), reunió a más de 500 profesionales del sector agroalimentario español y europeo para analizar los desafíos críticos del cultivo y comercialización de la patata. Organizado por Revista Campo tras 14 ediciones exitosas, el evento se centró en la campaña 2026, marcada por la saturación de mercado, importaciones desleales y la necesidad de innovación digital y sostenible. Las conclusiones principales subrayan la urgencia de medidas regulatorias en la Unión Europea para proteger la producción local y fomentar el relevo generacional.
Inauguración y contexto del sector
La jornada comenzó a las 9:00 horas con la inauguración oficial a cargo de José Luis Navas, alcalde de El Carpio, quien destacó el rol de Valladolid como epicentro de la patata española. Expertos de toda la cadena de valor —desde productores y técnicos hasta representantes de la industria semillera y comercializadoras— coincidieron en que el mercado de la patata atraviesa su momento más crítico en años recientes. La sobreoferta europea, agravada por un clima favorable en el norte del continente, ha provocado un desplome de precios que hace inviable la rentabilidad para muchos agricultores españoles.
En su ponencia inicial, Valeria Dotti de Seipasa presentó avances en innovación biológica para el control de enfermedades, enfatizando que soluciones naturales como biofungicidas pueden reducir la dependencia de fitosanitarios químicos en un 30-40%. Esta intervención sentó las bases para un debate que trascendió lo técnico, abordando la intersección entre economía, sostenibilidad y política agraria común (PAC).
Desafíos del mercado y precios para la campaña 2026
Uno de los bloques centrales analizó la situación del mercado de la patata, con datos alarmantes: en España, el consumo interno ha caído un 5% interanual, mientras las importaciones extracomunitarias de países como Egipto, Marruecos e Israel inundan el mercado con precios un 20-30% inferiores. Ponentes como representantes de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) y la Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León (OIPACyL) alertaron sobre una «competencia desleal» derivada de estándares regulatorios desiguales, donde la patata europea cumple rigurosos controles de residuos y trazabilidad que los productos importados evaden.
En mesas redondas, se proyectó que la siembra de patata 2026 podría reducirse un 15% en Castilla y León —primera región productora nacional con más de 20.000 hectáreas— si no se implementan topes a importaciones durante la temporada alta (marzo-junio). Además, el plan hidrológico nacional emergió como preocupación clave: la sequía crónica limita la disponibilidad de agua para riego, exigiendo variedades resistentes y sistemas de precisión como el riego por goteo inteligente, que pueden ahorrar hasta un 25% de recursos hídricos.
Avances en semilla y sanidad vegetal
El tema de la semilla de patata ocupó una sesión dedicada, donde expertos de empresas como HZPC y Agrico presentaron catálogos actualizados con híbridos resistentes a nematodos y mildiu tardío (Phytophthora infestans), responsables del 40% de pérdidas anuales en Europa. Una conclusión clave: apostar por semilla certificada no solo eleva la calidad —con rendimientos un 20% superiores—, sino que fortalece la trazabilidad blockchain, demandada por la gran distribución y HORECA.
En sanidad vegetal, se profundizó en estrategias integradas para control de malas hierbas y enfermedades foliares. Innovaciones como drones para aplicación selectiva de herbicidas y bioestimulantes a base de algas marinas destacaron por reducir el uso de glifosato en un 50%, alineándose con la directiva europea de reducción de fitosanitarios al 2030. El Premio Nacional de la Patata 2026, otorgado a Santiago Domínguez Martínez —vallisoletano con 1.000 hectáreas en gestión—, ejemplificó el éxito de estas prácticas: su explotación integra rotación de cultivos con leguminosas, logrando suelos con 15% más materia orgánica.
Nutrición y sostenibilidad en el cultivo
La nutrición de la patata fue otro pilar, con énfasis en fertilizantes foliares de liberación controlada que optimizan la absorción de nitrógeno y potasio, esenciales para tubérculos de calibre uniforme (45-65 mm, ideales para industria). Estudios presentados mostraron que programas de fertirrigación precisa incrementan el almidón en un 2-3%, mejorando la vida postcosecha hasta 120 días en cámaras refrigeradas a 4-6°C.
La sostenibilidad dominó las conclusiones: el congreso urgió a la adopción de agricultura de precisión (sensores IoT y IA para predicción de plagas), que podría reducir emisiones de CO2 en un 18% por hectárea. Además, se promovieron campañas de promoción como la Fiesta de la Patata de La Puebla (Premio a Mejor Campaña), que han elevado el consumo per cápita en regiones objetivo un 10%. Representantes de FRUSANGAR y otras comercializadoras compartieron casos de éxito en empaquetado eco-friendly y logística fría, acortando la cadena de frío a menos de 12 horas del campo a mesa.
Espacio expositivo y networking
Paralelamente a las ponencias, el espacio expositivo reunió a más de 40 empresas de maquinaria —desde plantadoras GPS guiadas hasta clasificadoras ópticas— y servicios digitales. UPL Iberia y Garmon Ingeniería destacaron soluciones para innovación digital en patata, como apps de monitorización remota que predicen rendimientos con 95% de precisión. El networking facilitó alianzas: productores locales firmaron acuerdos preliminares para suministros de semilla resistente y contratos de futuro para estabilizar precios en 0,25-0,35 €/kg para la patata temprana 2026.
Conclusiones clave y compromisos futuros
El cierre del congreso internacional de la patata 2026 dejó un decálogo de acciones prioritarias:
Regulación urgente de importaciones: Propuesta de aranceles temporales del 15% a patata extracomunitaria fuera de cuota, respaldada por el 92% de asistentes.
Apoyo al relevo generacional: Incentivos PAC para jóvenes agricultores (hasta 50.000 €/explotación) y formación en agrotech.
Innovación obligatoria: Subvenciones al 50% para adopción de IA y biológicos en sanidad vegetal.
Promoción del consumo: Campañas nacionales para elevar ingesta de patata fresca a 40 kg/persona/año, destacando beneficios nutricionales (potasio, vitamina C, fibra).
Sostenibilidad hidrológica: Integración del cultivo en planes de cuenca, priorizando variedades de bajo estrés hídrico como Agria o Maris Piper.
Estos compromisos, avalados por autoridades regionales y el Ministerio de Agricultura, posicionan a Castilla y León como referente europeo. El evento, retransmitido en streaming con 2.000 visualizaciones, refuerza El Carpio como «capital de la patata». Profesionales coinciden: la patata española 2026 no solo sobrevivirá, sino que liderará si se actúa con celeridad.





