¿Quieres trabajar con nostros?
¿Quieres trabajar con nostros? En FRUSANGAR llevamos más de 30 años cultivando una forma auténtica de hacer las cosas: acercar las mejores patatas del campo a la mesa, con la mínima manipulación y toda su frescura natural. Nuestra experiencia en el sector, el profundo conocimiento del producto y la colaboración directa con agricultores locales nos han convertido en una empresa sólida, innovadora y en constante crecimiento. Únete a FRUSANGAR En FRUSANGAR somos una empresa familiar con sede en Navalcarnero que lleva más de treinta años dedicada al cultivo, envasado y distribución mayorista de patatas. Nuestro compromiso constante con la calidad, la innovación y la sostenibilidad nos ha posicionado como un socio de confianza para el sector retail y el canal HORECA. Actualmente nos encontramos en plena fase de crecimiento corporativo y buscamos incorporar nuevo talento proactivo a nuestro equipo de trabajo. Áreas de Contratación FRUSANGAR incorpora talento en todas las áreas que forman el engranaje de nuestra empresa. Si tienes experiencia, motivación y ganas de crecer en el sector agroalimentario, queremos conocerte. Estas son las áreas en las que puedes desarrollar tu carrera profesional: Producción y Operaciones — Operarios de línea, clasificación, lavado y envasado de producto. Personal de planta encargado del control del proceso productivo y mantenimiento del flujo de trabajo. Logística y Almacén — Mozos de almacén, carretilleros, preparadores de pedidos, responsables de stock y coordinadores de expediciones. Gestión integral de entradas y salidas de mercancía. Transporte y Distribución — Conductores con carnet C y ADR, repartidores de zona, coordinadores de rutas y gestores de flota. Cobertura del canal mayorista, retail y HORECA. Calidad y Seguridad Alimentaria — Técnicos de calidad, responsables de trazabilidad, control de procesos y cumplimiento normativo (IFS, BRC, APPCC). Gestión de auditorías internas y externas. Comercial y Ventas — Comerciales de zona, gestores de cuentas clave (Key Account Managers), teleoperadores comerciales y responsables de desarrollo de negocio en canal nacional e internacional. Administración y Finanzas — Administrativos, responsables de facturación, contabilidad, gestión de cobros y pagos, y soporte a dirección general. Compras y Aprovisionamiento — Técnicos de compras agrícolas, gestores de proveedores de campo y responsables de planificación de suministro de materia prima. Marketing y Comunicación — Especialistas en marketing digital, gestión de redes sociales, diseño gráfico, comunicación corporativa y desarrollo de marca. Recursos Humanos — Técnicos de selección, gestión de nóminas, relaciones laborales y coordinación de formación interna. Mantenimiento e Instalaciones — Técnicos de mantenimiento eléctrico, mecánico e industrial. Responsables de instalaciones frigoríficas y maquinaria de planta. IT y Sistemas — Técnicos informáticos, administradores de sistemas ERP y soporte tecnológico a los procesos operativos y de gestión. Requisitos del Perfil Valoramos enormemente la experiencia previa en el sector de la alimentación, así como una fuerte orientación hacia el trabajo en equipo y el cumplimiento de rigurosos estándares de seguridad alimentaria. Es fundamental contar con una gran capacidad de adaptación, flexibilidad operativa y un enfoque centrado en satisfacer las necesidades específicas de cada cliente. Además, buscamos candidatos que se alineen con nuestros principios de responsabilidad corporativa, arraigo rural y promoción de la gastronomía de kilómetro cero. Qué Ofrecemos Te brindamos la excelente oportunidad de integrarte en una compañía madrileña consolidada y en constante evolución, donde fomentamos un ambiente de trabajo estable, cercano y colaborativo. Formarás parte de un entorno dinámico que apoya activamente el desarrollo profesional continuo y promueve un modelo agrícola cien por cien sostenible. FORMULARIO DE SOLICITUD Si consideras que cumples con los requisitos de esta oferta de empleo, y quieres formar parte de un equipo comprometido con la calidad, la sostenibilidad y el producto de cercanía, rellena esta formulario con tu candidatura y crece con nosotros. Aviso: Se requiere JavaScript para este contenido.
La patata tardía ya lidera el mercado

En el mercado de la patata, el calendario importa casi tanto como la variedad. El ciclo de cultivo condiciona disponibilidad, vida comercial, comportamiento en cocina y, en consecuencia, decisiones de compra en el lineal y en el canal profesional. En España se está consolidando un cambio de mix de fondo: la patata tardía gana peso frente a la de media estación y, por primera vez, la supera en volumen. La media estación cae de 900.000 a 700.000 toneladas, lo que reordena la oferta y obliga a entender qué cambia para quien compra y para quien cocina. Este artículo lo abordamos desde la perspectiva de FRUSANGAR: qué significa este giro para el consumidor y para el comprador profesional, con foco en usos culinarios, formatos, conservación y rotación. Patata tardía vs. media estación: qué cambia en tu cocina y en tu compra La patata suele explicarse por «campañas», pero en realidad convive con varios ciclos de recolección: extratemprana, temprana, media estación y tardía. Ese reparto es el mix de producción y actúa como una brújula para anticipar qué tipo de producto habrá, cuándo y con qué perfil. El dato que marca la conversación sectorial es claro: la patata tardía supera por primera vez a la de media estación, que desciende de 900.000 a 700.000 toneladas. Esto no significa que la media estación desaparezca, sino que deja de ser el bloque dominante y cede protagonismo a otros ciclos. Los datos oficiales del MAPA ya dibujaban un acercamiento entre ambas: en 2024 la media estación concentraba el 38,4% de la producción y la tardía el 36,2%. Cuando dos bloques están tan próximos, cualquier ajuste en superficies, rendimientos o estrategias comerciales puede acabar inclinando la balanza. ¿Por qué ocurre? No hay una única causa, pero sí varios vectores que se refuerzan entre sí: búsqueda de estabilidad de suministro, capacidad de almacenamiento, presión de costes y necesidad de adaptar la oferta a un consumo que cambia. En el análisis sectorial se menciona además una divergencia importante: la patata fresca cae más que la procesada, mientras que la patata congelada crece con fuerza en términos interanuales. Esto importa porque, si el consumidor cocina menos desde cero y demanda soluciones rápidas, la patata fresca debe aportar consistencia, comodidad y una promesa culinaria clara. Y el cambio de mix afecta precisamente a esa promesa: textura, comportamiento tras varios días en casa, rendimiento y tolerancia a variaciones de lote. Qué cambia para el consumidor Para quien compra en supermercado o frutería, «tardía» o «media estación» no suele aparecer en la etiqueta. Aun así, el consumidor percibe el resultado: si la patata aguanta bien, si brota antes de tiempo, si se oscurece al freír o si se deshace en un guiso. Con más peso de patata tardía, suele aumentar la relevancia del producto orientado a mantener su calidad durante más tiempo en circuito comercial y doméstico, siempre que se maneje bien. No es una ley universal —cada variedad y cada lote mandan—, pero sí una tendencia lógica cuando el mercado se apoya más en campañas con capacidad de conservación y venta prolongada. Cómo elegir por uso sin complicarse La recomendación más útil para el consumidor es sencilla: elegir por plato, no por costumbre. Si el envase o el lineal indica «especial freír» o «especial cocer», esa información vale más que el origen o el precio cuando buscamos un resultado concreto. En casa, los usos más habituales se pueden ordenar con criterios prácticos: Para patatas fritas y tortillas: interesa una patata con buen comportamiento a alta temperatura, que no chupe demasiado aceite y que dé un dorado uniforme. Para cocidos, ensaladas y ensaladilla: conviene una patata que mantenga la forma, con textura firme y corte limpio al enfriarse. Para guisos: buscamos equilibrio, que ligue el caldo sin convertirse en harina demasiado pronto. Para horno: suele funcionar bien una patata que aguante calor seco, con interior agradable y superficie que dore sin reblandecerse. Para purés y cremas: una patata más harinosa puede ser una ventaja porque aporta untuosidad y liga. En un escenario donde la tardía gana presencia, el consumidor puede notar más consistencia en su despensa de un día para otro, pero también puede encontrarse con lotes de guarda que exigen una conservación doméstica más cuidadosa. Conservación en casa: lo que funciona de verdad La patata es resistente, pero no invencible. Las tres causas más frecuentes de deterioro en casa son la luz (verdor), el calor (brotación y deshidratación) y los golpes (puntos de pudrición). Para alargar su vida útil sin complicarse: Guardar en lugar fresco, oscuro y bien ventilado, lejos del horno o de radiadores. No lavar antes de almacenar, porque la humedad superficial acelera deterioros. Revisar cada pocos días si se compra en malla, retirando piezas dañadas para que no afecten al resto. Evitar bolsas cerradas sin aireación; mejor saco de papel o recipiente con circulación de aire. Separar de cebollas si se observa que acelera la brotación. El objetivo no es guardar meses, sino mantener la calidad culinaria hasta el momento del consumo. Si una patata brota o se arruga, puede perder rendimiento y textura, aunque técnicamente siga siendo comestible. Lo que cambia en el lineal Cuando el mix se desplaza, el lineal se reorganiza. Es posible que aumenten las referencias pensadas para rotación larga (mallas familiares, patata lavada para consumo general) y que cobre más importancia señalizar bien el uso recomendado. El consumidor, sin darse cuenta, acaba comprando promesas: que la patata salga buena para freír o que aguante bien en ensalada. Si esa promesa falla, se percibe como mala calidad aunque el producto fuera correcto para otro uso. Por eso, ante la duda, elegir una patata etiquetada por uso y adaptar la receta (tipo de corte, tiempo de cocción) es la decisión más rentable para el hogar. Qué cambia para el comprador profesional Para compradores de retail y Horeca, el cambio de mix no es un dato curioso: es una variable de planificación. Cuando la media estación cae de 900.000 a 700.000 toneladas, hay menos volumen disponible en un segmento que históricamente ha sostenido parte del suministro en ciertas ventanas del año. Si además la tardía gana peso, aumenta la importancia del almacenamiento prolongado, de la uniformidad de lotes y de las especificaciones técnicas. Eso afecta a tres decisiones clave: qué