El futuro del sector agroalimentario español

La celebración de la I Edición de los Premios del Sector Agroalimentario Español, organizada conjuntamente por El Economista y Santander en diciembre de 2025, constituye un reconocimiento significativo al dinamismo y la relevancia estratégica del sector agroalimentario español en el contexto económico nacional e internacional. Estos galardones, que honran la excelencia, innovación y sostenibilidad en la industria agroalimentaria, reflejan la vitalidad de un sector que en 2025 se encuentra en una posición de expansión consolidada tras superar los desafíos económicos y climáticos de años anteriores. Con un marcado tono expansivo, impulsado por la mejora de las condiciones meteorológicas, la contención de costes de producción y el aumento de la demanda internacional, el sector demuestra su capacidad de resiliencia y su posición privilegiada en el panorama europeo. Sin embargo, aunque las perspectivas a corto plazo son positivas, el sector debe prepararse para desafíos estructurales significativos que marcarán su trayectoria en la próxima década. Este análisis, que se articula en torno al contexto de reconocimiento de excelencia que representan estos premios, examina la situación actual del sector en 2025 y las perspectivas para su futuro.   El estado actual en 2025: Una consolidación del liderazgo europeo El sector agroalimentario español aporta actualmente el 8,9% del PIB nacional y genera aproximadamente 2,4 millones de empleos, posicionando a España como uno de los actores agroalimentarios más relevantes de Europa. En 2024, el sector creció un 3,9%, reforzando su liderazgo competitivo continental. Durante 2025, esta trayectoria expansiva se ha mantenido e intensificado. Se proyecta que el sector primario crezca un 6,6% en 2025, mientras que la industria agroalimentaria lo haga alrededor del 4,0%. Este repunte permitirá que el sector primario recupere en 2025 un nivel de actividad similar al de 2021, prácticamente completando la recuperación tras el bache de 2022-2023.​ La producción de la industria alimentaria ha experimentado un incremento del 1,4% interanual en el primer semestre de 2025, cifra que sitúa la producción en niveles prepandemia. Este crecimiento contrasta favorablemente con el estancamiento del total de la producción manufacturera, demostrando la resiliencia y dinamismo del sector.​ Las exportaciones agroalimentarias han seguido una trayectoria especialmente positiva durante 2025. En el primer semestre, crecieron el 5,0% en volumen y 5,6% en valor, desempeño particularmente notable considerando el contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas y un entorno comercial cada vez más proteccionista. El superávit comercial del sector alcanzó los 18.776 millones de euros en 2024, consolidando la segunda posición en la Unión Europea, solo por detrás de Países Bajos. Esta cifra refleja que el agroalimentario representa el 19,5% del total de exportaciones de bienes de España, el mayor peso relativo entre los países exportadores de la UE-27.​ Con esta trayectoria, España se posiciona actualmente como la cuarta potencia exportadora agroalimentaria de la Unión Europea y la octava a nivel mundial, con una participación del 3,4% del comercio agroalimentario global.​   Competitividad internacional: Fortaleza fundamental para el futuro Uno de los principales activos que sustentará el futuro del sector agroalimentario español es su extraordinaria competitividad internacional. En 2025, medido en términos de coste laboral unitario, España se mantiene como el cuarto país más competitivo en su agroalimentario general dentro de la Unión Europea, tras Irlanda, Países Bajos y Hungría. Esta ventaja competitiva es aún más pronunciada en el sector primario, donde España lidera la clasificación de toda la UE-27 con costes laborales por unidad de valor agregado un 56% inferiores a la media comunitaria.​ La productividad del sector agroalimentario español supera en un 22% la media de la Unión Europea, alcanzando mejoras aún más destacadas en el sector primario, donde la productividad es un 73% superior a la media comunitaria. Esta combinación de alta productividad y bajos costes laborales genera una rentabilidad superior que se traduce directamente en márgenes operacionales más competitivos que los de sus homólogos europeos.​ Es particularmente relevante que el sector primario español sea un 14,4% más productivo que la UE-27 en 2025, una ventaja que se amplía hasta el 41,9% cuando se excluye el comercio. Estas fortalezas competitivas serán cruciales para mantener la posición de España en mercados globales cada vez más competitivos en los próximos años.​ Sin embargo, aunque las pymes españolas del sector son más productivas que sus homólogas europeas, las empresas grandes españolas resultan menos productivas que las de otros países europeos, revelando una brecha que requiere especial atención en la estrategia de crecimiento futuro del sector.​ Estructura empresarial: Desafíos de escala para los próximos años El sector agroalimentario español en 2025 presenta una estructura empresarial altamente atomizada que constituye tanto una fortaleza como un desafío significativo para su evolución futura. De las 31.393 empresas que componen el sector agroalimentario, casi el 80% son microempresas con menos de 10 empleados. Las empresas con más de 250 empleados no alcanzan el 1% del total, aunque aportan el 42% del valor añadido bruto y emplean al 32% de los ocupados.​ Esta fragmentación es especialmente pronunciada en el sector primario, donde el pequeño tamaño de las explotaciones constituye un obstáculo estructural que seguirá limitando la modernización y la implementación de nuevas tecnologías en el mediano plazo. El promedio de tamaño de las explotaciones españolas es significativamente inferior al de otros competidores europeos, lo que limita la capacidad de inversión individual en innovación y digitalización. La estructura empresarial del sector está caracterizada además por un notable envejecimiento de los agricultores. La edad media de los agricultores españoles se sitúa en los 62 años, con más del 40% de los propietarios de explotaciones agrarias con más de 65 años. Este fenómeno genera graves problemas de relevo generacional que amenaza la viabilidad a largo plazo de muchas explotaciones y constituirá uno de los retos más críticos de la próxima década. Las explotaciones jóvenes tienden a ser de mayor dimensión económica y muestran mayor predisposición hacia la innovación, lo que sugiere que el cambio generacional podría impulsar mejoras en productividad si se facilita adecuadamente.​   Los principales productos en 2025: Recuperación y volatilidad de precios La producción agroalimentaria española en 2025 se caracteriza por una diversidad de productos con desempeños muy distintos según las condiciones climáticas y de mercado. Las frutas y hortalizas siguen representando el 35% del total de producción agraria, consolidándose como los principales productos. Sin embargo, durante 2024 y en lo que va de 2025, se ha registrado una fuerte recuperación de cereales y aceite de oliva, que en años anteriores fueron particularmente afectados por la sequía persistente.​ En el caso de las hortalizas, a pesar de la recuperación volumétrica en 2024 (con