Ya sabemos que la patata es un súper alimento, pero… ¿sabías que, además, en su preparación está la clave?

Sí, como lo oyes. Dependiendo de la forma que escojamos para cocinarlas podemos llegar a multiplicar el aporte calórico. Y… ¿a qué se debe este drástico cambio en las calorías? En función del método de preparación escogido, varía drásticamente el valor nutritivo de la patata. Cuando las patatas pasan por el proceso de fritura, se evapora parte del agua que contienen y, en su lugar, absorben el aceite. Es decir, cuanto más aceite asimilen, mayor será el número de calorías que obtendrán.

Una recomendación para aprovechar los beneficios de la patata, es cocinarlas con piel (muy bien lavadas previamente), ya que parte de sus beneficios y de la fibra se concentran ahí. Como curiosidad, te damos un par de datos: si se dejan enfriar durante unas cuantas horas, los azúcares se transforman en almidón resistente que reduce el aporte calórico de la patata a la mitad y sirve de alimento a la microbiota intestinal; además, en crudo, las podemos utilizar para el tratamiento de inflamaciones colocando sobre la zona una rodaja.

En Frusangar, de la mano de los agricultores con los que trabajamos y de todas las personas que forman parte de nuestro proyecto, seleccionamos las mejores patatas para llevarlas del campo a tu mesa

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